Hay discos que pueden tener la desgracia de pasar desapercibidos lo que desgraciadamente ocurre en un amplio porcentaje de ocasiones. Sería una equivocación que eso ocurriera con éste que les presentamos. Lo mejor de lo mejor de las canciones de Purcell, lo más selecto, auténtico delicatessen. Paul Agnew, dedicado desde hace años ya al barroco, es un auténtico prodigio.

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